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Entrega de acreditaciones a la primera promoción de Certificaciones CCII de Desarrollador/a Blockchain Alastria

En el País Retina por Antonio Bahamonde, Ernesto Pimentel y Juan Pablo Peñarrubia Países de nuestro entorno como Francia y Alemania han establecido planes para poder disponer de ingenieros informáticos especializados en datos.

Aparecen por todas partes y adquieren protagonismo, porque son útiles, porque resulta que la digitalización consiste precisamente en sacarles partido: cambiar el modelo de negocio a partir del procesamiento de los datos de una organización.

Sabemos que muchos puestos de trabajo desaparecerán y serán sustituidos por otros en los lugares donde se haya producido la riqueza suficiente al aumentar la eficiencia de las empresas.

Las técnicas matemáticas y estadísticas que fundamentan la ciencia de datos son centenarias, pero la explosión en su efectividad se produce cuando la informática facilita construir aplicaciones que permiten automatizar actividades y mejorar drásticamente la toma de decisiones.

El procesamiento descansa en el aprendizaje automático y en la elaboración de software de calidad que garantice la comunicación con los sistemas informáticos de una organización.

La formación de un ingeniero informático especialista en datos (el nombre es poco relevante) no puede hacerse con unas pocas horas sobre una formación de base diferente a la informática.

La elaboración y actualización de los planes de estudio debe responder a criterios académicos objetivos, establecidos por los expertos y en consonancia con las necesidades de la industria, pero nunca a intereses internos de las propias instituciones y tampoco debe sucumbir a modas efímeras.